Archivos para 17 julio 2006
Tao|rías
Publicado por Bairam en Subliminal el 17 julio, 2006
Treinta radios de rueda rodean el eje, del vacío depende el movimiento del carro.
Robert Frost dijo en cierta ocasión: “Nosotros danzamos en un círculo y suponemos, pero el secreto está sentado en el centro y sabe”.
Piensa en la música y descubre que no es una nota, ni tan siquiera una serie de notas, lo que se necesita para que exista la música es un espacio vacío y silencioso entre las notas. La música procede del silencio existente entre las notas. El mundo de la forma donde se encuentra la música hace absolutamente necesario que exista la nada, el vacío para dar contenido al sonido.
Piensa en un jarron, es el espacio existente dentro del mismo el que permite que éste sea un jarrón, el material por si mismo solo es eso, arcilla, metal etc., lo que se precisa para tener un jarrón es un espacio invisible, vacío, silencioso rodeado de material. Sin la nada no hay jarrón.
Ahora piensa en ti, eres una forma material (piel, huesos, sangre, cartílagos), que rodea el vacío silencioso e invisible que también eres tú. Cada una de las células de tu cuerpo se compone de partículas que rodean un vacío hecho de nada. Sin esta nada interior, tú no existirías. Sin la nada, tú no existes. La vida no pesará menos cuando abandone tu cuerpo. Tu vida, tu misma existencia, no tiene por lo tanto peso y es invisible. ¡La nada!.
Inside
Publicado por Bairam en Existencial el 3 julio, 2006
Lo que sientes encontrará por si solo su estilo.
Hay un lugar dentro de nosotros mismos al que a nadie dejamos que se aproxime, cualquier filtración tendría efectos devastadores en nuestro balance vital. Es una zona oscura y muy densa, de ella fluyen íntimos aromas, recónditos anhelos y sentimientos sagrados vetados al mundo. En ese espacio sin tiempo vacío de medida, gestamos nuestra personalidad, nuestro comportamiento, nos diferenciamos y referenciamos el contenido de nuestros deseos y frustraciones más profundas haciéndonos partícipes del propio misterio de la vida y de la vida nuestro propio misterio.
En ese lugar único e intransferible, el silencio campa a sus anchas burlando gigantes resistencias a la apertura. Tememos desmontar el frágil equilibrio anímico que nos mantiene aparentemente vivos y pensamos que nuestra molesta losa de residuos inconfesables deber ser engullida sin salir al exterior. Nuestro pecado es nuestra salvación en esta salvaje ensalada de sentimientos encontrados. Nos aterra la idea que alguien pudiera descubrir hasta donde podríamos llegar con nuestra imaginación desapegados de toda moralidad o ética, mostrando nuestros instintos más primarios.
No estamos culturalmente iniciados para hacer natural lo que la sociedad no entiende, menos lo que no permite y por lo tanto la búsqueda de nuestro camino se hace más por lo que no mostramos y queda oculto que por lo que hacemos público. Las omisiones siempre son reveladoras, mentimos cuando callamos más que cuando lo hacemos hablando, siempre guardamos, recogemos, sumamos y tampoco muchos nos retan a penetrar en esa fortaleza de ocultos pensamientos que son nuestras zonas sagradas. A menudo nos conocen con más exactitud por nuestros secretos que por lo que todos saben de nosotros. El ser humano es tremendamente interesante y perturbador por lo que no dice, el resto solo es predecible, anodino y tortuosamente común.






