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Quéstápasando?

Aún siendo cierto es falso _________________________________________________________________________________ Economistas, tertulianos, políticos, periodistas y demás castas; Divinos “explicantes” de “inexplicables sucesos”, supremos adivinos de acontecimientos pasados que deambulan en la actualidad entre el fuego de las noticias cruzadas, las medias mentiras y el asfixiante peso de una información caótica e incapaz. Los ciudadanos buscan en su figura explicaciones, recetas, dianas, concierto y orden, recibiendo a cambio más confusión y escepticismo. La sociedad de la tecno-información en la que estamos sumidos, descuenta una pléyade de “competentes profesionales” y “cualificados técnicos”instalados en sus cómodas atalayas desde donde dirigen indescifrables proclamas noticiables a una ciudadanía perpleja ante lo que acontece. Es tal la confusión en la que estamos instalados que la credibilidad cotiza a múltiplos infinitos. Los niveles de comprensión de este disparate nacional se pueden segmentar en 3 niveles básicos.

  • Los  que saben y callan
  • Los  que ni saben ni callan
  • Resto  de agnósticoescépticos.

Es curiososo contemplar cómo en los tiempos que vivimos, la ideología se convierte en una auto-dictadura del pensamiento tanto en las mentes conscientes y cultivadas, como en las carentes de criterio y conocimiento. Todos por igual intentan asumir, defender, justificar, entender y hasta perpetuar desde su alineamiento ideológico las barbaridades y dispendios cometidos por los de su clan. Las redes clientelares tendidas por la clase política corren turbias, harto temerosas de perder la soberanía adquirida, existe miedo a la pérdida del “estatus”. El bicho tiene el estomago triste y en breve puede morir de inanición o asfixiado por las hordas justicieras todavía gestantes en el útero de la indignación. Los ciudadanos comienzan, aunque tímidamente aun, a intuir lo que está ocurriendo, ha sido un despertar agrio y por sorpresa. La verborrea rancia y demagógica de la mayoría de políticos se agota por momentos y su mensaje se torna hipócrita y parcial. En el fondo están en juego sus magnos privilegios y prebendas, logros que tanto “sacrificio” ha costado alcanzar. El desgaste es brutal y arroja tintes dramáticos ante la flagrante y manifiesta ignorancia de los que nos administran, el desfile de necios es interminable, inagotable…….. Frases como; “bienestar”, “estado de derecho”, “gobierno de las autonomías”, “transferencias”, “justicia social”, “sistema nacional de salud” suenan y resuenan desde una oportunidad dirigida por la clase política dominante atenazándonos en la incertidumbre ante el descrédito de quien las dice. Por fin, nuestro país despierta de ese sueño áurico que ha sido la opulencia hortera vivida en los últimos años; Cesión de competencias a incompetentes ávidos de reconocimiento y gasto fácil, gestión de los recursos realizada por necios sin recurso alguno, ricos paridos desde la codicia de sus actos y la de los demás, uso y abuso desde la ignorancia y buena fe de las gentes de bien. La comunidad se encuentra devorada ante la pandemia desatada por tal desmedida proliferación de embaucadores, canallas, sinvergüenzas y rateros sin alma que han dinamitado con sus actos el crédito y el respeto al ciudadano impunes a su vez ante la propia sociedad que les ha dado cobijo.

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Codicia

“Para descender en nosotros mismos, no es necesario elevarnos primero” (Petrus Jacobus Joubert)

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Abrazados por la sombra de riquezas estériles, hacen de su vida un vacío de infelicidad y desazón. Respiramos el aire junto a un ejercito de desarrapados vivientes que se despiertan al calor del vil metal sin percibir como multiplican su desdicha a la par que aumentan sus sombrías ganancias de lujos horteras. Su codicia es un insulto a la pobreza y al sufrimiento de la escasez. Enjutos, simples y tristes buscadores de fáciles placeres paridos desde el convencimiento del sin esfuerzo y la inmoralidad, navegan sin rumbo hacia el abismo de una avaricia desbocada y sin medida.

Convivimos con una estirpe de oscuros y oportunistas rateros de guante blanco que, al amparo de los ejercitantes del poder, conocen las miserias humanas y se aprovechan de la fragilidad de una pléyade de marionetas políticas sin pudor para imponer sus mordidas a discreción. Junto a ellos, a la par, los payasos gubernamentales y su ladina corte, seducen a la ingenua ciudadanía mediante arengas populistas y exaltaciones ideológicas insustanciales, demagógicas y vacías de contenido.

El trofeo siempre es el mismo; el ansiado voto engañado, que nutra esa voraz correa de transmisión entre el ejercicio del poder público y los favores entre sus aledaños.

Contrataciones, adjudicaciones, permutas, obras sociales, adquisiciones, organización de eventos, órdenes, leyes, reglamentos, plicas, subvenciones, ayudas, ordenanzas, infraestructuras etc….… todo ello como instrumento al servicio de una maquinaria que permite a sus directores un solapado incremento de riqueza ilícita desde el asentimiento de una sociedad civil descorazonada y atónita ante el circo montado con descarada impunidad.

La manifiesta rebeldía irracional que late en nuestros corazones, debería lanzar profundos exabruptos ante lo que está pasando. Estas calamidades andantes, salpican de mierda el noble estatus de una humanidad con pretendida y anhelada solidaridad. Parece obligado un estímulo biológico, una pulsión colectiva ante el parásito social al que nos enfrentamos para acabar con esta ruin lacra que fusila la confianza en el género humano.

Es trabajo de la sociología, la neurociencia y la psicología comprender y corregir los mecanismos que conforman tan débiles, dañinas y dañadas estructuras mentales, mientras tanto, suplicar que no estemos ante una pandemia provocada por estos codiciosos chupadores de tesoros a la vez que desdichados manipuladores del valor de su propia realidad y a veces de la nuestra.

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Sine Die

          Una de las diferencias más impresionantes entre un gato y una mentira, es que el gato solo tiene siete vidas.  


         
          Ifigenia se había acostado muy pronto esa noche, nadie sabía porqué. Tan solo las huellas desdibujadas de unas lágrimas derrotadas en su rostro, rompía entre los suyos ese dulce equilibrio vital que tanto caracterizaba su cotidiana existencia. Esa noche la casa estaba extraña, el aire se podia palpar, sentir. Una densa atmósfera perforaba el ambiente, miradas invisibles se cruzaban entre sí buscándose con ansia de incontenidas respuestas, pero nadie osaba preguntar ante ese abismo que produce la incertidumbre del inmediato instante siguiente.
         
          Su vida había transcurrido dentro de una “realidad” auto-impuesta por los cánones y patrones de una exquisita sociedad civilizada y próspera. Todo se centraba en valores proyectados hacía lo que los demás esperan de uno mismo, miedos a lo desconocido, dependencia, nulo desarrollo interior y excesivo apego a lo material. Fue educada para desarrollar nefastos e indeseables sentimientos de culpabilidad por lo sucedido en su pasado y preocupaciones ante los inminentes futuros, su sentido del deber siempre se centraba en lo que otros creían que debía hacer bajo un esquema simplista y celosamente maniqueo. En cada momento de su vida necesitaba como respuesta a sus actos, la dosis de aprobación popular obligada y tranquilizadora.
         
          En definitiva un modelo de enmascarado desarrollo personal y dependencia absoluta por un entorno que moldeaba a su antojo su devenir en la vida y pulso existencial. 
         
          Hacía semanas que Ifigenia se hacía preguntas. Algo en lo más profundo de su ser empezaba a revolverse y rebelarse; ¿Qué me está sucediendo?, ¿Por qué mi indiferencia ante todo?, ¿Como puedo evitar complacer?, ¿Y complacerme?, se preguntaba con obsesiva insistencia. No era habitual su desgaste psicológico tras comprobar que todo lo cercano a su entorno se le antojaba pequeño, aburrido y vulgar. Aunque estaba en el camino, aún no había llegado a comprender que ella misma era el centro de todo lo demás, el resto giraba sobre ese eje vital que conformaba su propia alma.  
         
          Necesitaba volar, escapar de sí misma para desaparecer y verse en otra dimensión con otras realidades no percibidas hasta entonces. Volar para ampliar la mente y ver las cosas desde las alturas para percibir mejor lo que pasa en el mundo físico. Volar con la imaginación, volar para encontrar un sitio donde posarse, volar para retomar y volver a empezar.
          
          Tiempo después despertó del sueño sine die en el que había entrado, reencarnada en la mujer que siempre había aspirado a ser, pura, liberada de ataduras e independiente. Era demasiado tarde, tan solo encontró el aislamiento de una desconocida a la que el mundo había dejado sola porque la vida se había consumido sin apenas tiempo de haberla probado. 
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Perspectiva

“Pensar no es salir de la caverna, ni sustituir la incertidumbre de las sombras por los perfiles bien definidos de las cosas mismas, el resplandor vacilante de una llama por la luz del verdadero sol. Pensar es entrar en el laberinto. Es perderse en galerías que solo existen porque nosotros las cavamos infatigablemente, dar vueltas en el fondo de un callejón sin salida cuyo acceso se ha cerrado tras nuestros pasos hasta que éste girar abre, inexplicablemente, fisuras factibles en el muro”.

                                                                                        Castoriadis, en las Encrucijadas del laberinto

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Interpreto cómo el pensar, en ocasiones, deteriora nuestro maltrecho vínculo con la realidad, nos persigue con insidiosa acritud y hasta puede acosar esa voluntariosa voluntad construida en los infames andamios de la vida.

El laberinto del que habla Castoriadis conforma nuestra mente y confirma la brutal interacción entre nuestro exuberante y rico yo interior por un lado, y esa verdad subjetiva que es lo que “nos creemos” desde la existencia junto a todo lo demás, lo que percibimos desde el exterior y como nos hace sentir y actuar.

Al pensar abrimos fisuras, exploramos, descubrimos y desciframos. En definitiva nos adentramos en el mágico mundo de la interpretación subjetiva de lo nuestro y lo que nos rodea. Ahora bien, no todo es luz, clarividencia y adivinación celestial. 

Discurrimos y jugamos con nuestra pseudo realidad y emitimos dictamen, juicio y sentencia. Esta rigidez del proceso es casi insultante, un bochornoso fraude. Cerramos opciones unilateralmente y siempre lo conseguido parece un arte, una ganancia, el trofeo, un tesoro, algo que no admite ser de otra forma, ¡¡imposible!!…….

- Imaginemos un – ¿Como puedes no estar de acuerdo? – con represión contenida.

Este proceso es invisible, gracias a nuestro relamido e hipócrita envoltorio social. En apariencia y solo culturalmente, nos enseñan a ser tolerantes y generosos con la opinión de los demás, magnánimos con los otros gustos, aceptar críticas, puntos de vista diferentes, etc. Nada más lejos de la realidad. Tengo la certeza que en nuestro laberinto interior en ese momento de discrepancias, se ejecutan complejas neuro-psico-órdenes que cierran y sellan nuestra arquitectura mental de ataques externos. Nuestra mente profundiza en la herida de nuestra tozudez descarnando una perniciosa debilidad que desnaturaliza el ya de por sí frágil vínculo vital existente con nuestras emociones.

Somos sujetos imposibles. Impasibles y estrictos en la gestión de las ideas propias, Insultantes en nuestros gustos y maneras. Exponemos e imponemos nuestra “utilidad”, y proyectamos lo propio como ley universal. Pensamos desde nuestro devorador apetito creativo y devaluamos sin mirar al resto. Hacemos que escuchamos, en realidad, pensando en nuestra frase siguiente, cuantificamos las ideas y destronamos lo foráneo por lejano e intrusivo. Es un egoísmo casi agónico, suplicante de ego y estima, esa casposa y mórbida goma única capaz de mantenernos firmes y atentos frente al “suplicio“ de la variedad, la tolerancia, la mixtura y el desarrollo personal.

Me gusta discurrir entre intransigencias humanas que circundan el gran circo de nuestras vidas. Propongo adentrarme y adentrarte en su núcleo, aprender y comprender, pulir el intelecto, asimilar, cifrar y descifrar claves que quizás no lo sean, sacar partido.

Al final evolucionar con esta riqueza existencial abriendo verdaderas fisuras en el muro de mi propia alma siempre sol y sombra de mi verdadero enemigo; Yo mismo.

                                                                                                        
 

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Musicalismo

 

  "Si mañana no enloquecéis todos, mi obra habrá fracasado"    (Richard Wagner)

 

 

Redondas y negras desfilaban al compás con clave de un sol intemporal. Notaba en mi epidermis el suave zumbido de una fusa monolítica, replicante, seriálica………….Eran microinstantes en el universo de un segundo y mi espacio-tiempo se expandía sin límites. Pude percibir la cadencia de la armonía, el sosegado equilibrio de una paz con ruido grácil, lleno de texturas y desbordantes sensaciones de tacto y sabor. Las corcheas chapoteaban en el silencio del agua, parecían pequeños óvalos rellenos colgados al revés en suaves hilos negros verticales, mientras tanto todo mi ser atendía a mi consciencia, sin duda era una llamada a la atención. El oído, a su vez, al fin presentía que se acercaba su momento.

 

Mientras tanto, en ese estado de gracia, mi excitación murmuraba cifrados mensajes ilegibles provocando un cosquilleo suave y dulce en todo mí ser. El lenguaje subliminal iba desapareciendo, dejando paso a una realidad cierta, muy deseada y serena. La música comenzaba a replicar impactando directamente en todas mis fibras sensitivas. Melodía, armonía y ritmo se buscaron hasta encontrarse, se reconocieron, se presentaron y comenzaron un exquisito baile sonoro conjuntado con una instrumentación de lujo.

 

Violines, oboes, tubas, y un gran contrabajo llamaron mi atención al contar con vida propia. Fueron los primeros en arrancar en el marco de un sinfonismo grandioso, sin lugar a dudas desconocido hasta entonces.

 

Observé las percusiones agitadas y golpeadas por fuerzas imposibles que me retornaban a los orígenes del mundo, timbres de  timbales con majestuosa sonoridad ligados a címbalos, trinquetes, bombos y platillos.

 

Instrumentos aerófonos refrescaban un ambiente con desmedida densidad. Tubos y columnas por los que se deslizaba un silbido de sonidos de viento por vibración, se trataba de trompetas, trombones y flautas asemejando el viaje de la misma brisa que tanto reconforta en el calor del estío. 

 

En el centro un majestuoso piano realizaba funciones de dirección junto a una pléyade de hermanos cordófonos: liras, laúdes y violas, rebosantes de lirismo musical, se expresaban disciplinados a su son penetrando con un exquisito sonido por todos mis capilares. A su vez pude barruntar una leve pero placentera presión sobre la ya excitada hemoglobina invitándome en su sanguíneo viaje al festín musical que estaba aconteciendo en todo mí interior.

 

Mayestática orquestación engendrada desde la propia naturaleza del arte, es decir, la expresión de lo invisible a través del sonido para provocar luz en alma. La música llamada por los griegos "El arte de las musas", tiene algo de sobrenatural, de presencia mística, revelación de intenciones que humaniza la búsqueda del mismo amor entre los hombres..

 

   

                      

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Con|Ciencia

          
          Nuestro caracter es el resultado de nuestra conducta. (Aristoteles)  
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        Diversificate, modera la intolerancia ante tus opciones y concentra tu percepción. Se consciente y proyecta tu unidad. No disperses tu mente, situate en el centro y reclama tu propio sosiego. Ahora empiezas a sentir el gozo del vacio interior, estas cerca de la nada y tu esencia te habla. Canaliza esa energía hacia lo que verdaderamente eres y fluye en el torrente de tu propia existencia.

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Vae Victis!

          “…….En los bosques más cansados de tus ojos anidé mi palabra, con inhóspito sigilo……”
 

         
          Aprendo mis límites cuando con paciencia mido el peso de mi cuerpo, el ángulo que traza su sombra en las paredes y esas líneas que procuro borrar a fin de no perturbar el orden de lo visible.
          
          Aprendo mis límites proporcionalmente al deseo que tengo de convertirme en mirada y descansar en ella.
 
                                                                                                                                             de Chantal Maillard: Diarios Indios
 

 

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Tao|rías

           Treinta radios de rueda rodean el eje, del vacío depende el movimiento del carro.
 

          
           Robert Frost dijo en cierta ocasión: “Nosotros danzamos en un círculo y suponemos, pero el secreto está sentado en el centro y sabe”.
           Piensa en la música y descubre que no es una nota, ni tan siquiera una serie de notas, lo que se necesita para que exista la música es un espacio vacío y silencioso entre las notas. La música procede del silencio existente entre las notas. El mundo de la forma donde se encuentra la música hace absolutamente necesario que exista la nada, el vacío para dar contenido al sonido.
          Piensa en un jarron, es el espacio existente dentro del mismo el que permite que éste sea un jarrón, el  material por si mismo solo es eso, arcilla, metal etc., lo que se precisa para tener un jarrón es un espacio invisible, vacío, silencioso rodeado de material. Sin la nada no hay jarrón.
          Ahora piensa en ti, eres una forma material (piel, huesos, sangre, cartílagos), que rodea el vacío silencioso e invisible que también eres tú. Cada una de las células de tu cuerpo se compone de partículas que rodean un vacío hecho de nada. Sin esta nada interior, tú no existirías. Sin la nada, tú no existes. La vida no pesará menos cuando abandone tu cuerpo. Tu vida, tu misma existencia, no tiene por lo tanto peso y es invisible. ¡La nada!.
 

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Inside

         Lo que sientes encontrará por si solo su estilo.
 

         
        Hay un lugar dentro de nosotros mismos al que a nadie dejamos que se aproxime, cualquier filtración tendría efectos devastadores en nuestro balance vital. Es una zona oscura y muy densa, de ella fluyen íntimos aromas, recónditos anhelos y sentimientos sagrados vetados al mundo. En ese espacio sin tiempo vacío de medida, gestamos nuestra personalidad, nuestro comportamiento, nos diferenciamos y referenciamos el contenido de nuestros deseos y frustraciones más profundas haciéndonos partícipes del propio misterio de la vida y de la vida nuestro propio misterio.
          En ese lugar único e intransferible, el silencio campa a sus anchas burlando gigantes resistencias a la apertura. Tememos desmontar el frágil equilibrio anímico que nos mantiene aparentemente vivos y pensamos que nuestra molesta losa de residuos inconfesables deber ser engullida sin salir al exterior. Nuestro pecado es nuestra salvación en esta salvaje ensalada de sentimientos encontrados. Nos aterra la idea que alguien pudiera descubrir hasta donde podríamos llegar con nuestra imaginación desapegados de toda moralidad o ética, mostrando nuestros instintos más primarios.
          No estamos culturalmente iniciados para hacer natural lo que la sociedad no entiende, menos lo que no permite y por lo tanto la búsqueda de nuestro camino se hace más por lo que no mostramos y queda oculto que por lo que hacemos público. Las omisiones siempre son reveladoras, mentimos cuando callamos más que cuando lo hacemos hablando, siempre guardamos, recogemos, sumamos y tampoco muchos nos retan a penetrar en esa fortaleza de ocultos pensamientos que son nuestras zonas sagradas. A menudo nos conocen con más exactitud por nuestros secretos que por lo que todos saben de nosotros. El ser humano es tremendamente interesante y perturbador por lo que no dice, el resto solo es predecible, anodino y tortuosamente común.
 
 

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Esencia Sufi

          Dentro de ese instante que se produce entre dos pensamientos, se encuentra el tesoro más profundo de tu esencia, descubrirlo supone llamar a las puertas de la eternidad.
 

         
          Imagino una oronda bombilla encendida exultante de luz, está iluminada a plena potencia, me deslumbra y le pongo una tirita alrededor, enseguida contemplo una diminuta pérdida de visión, me aventuro, cubro y recubro con otra tirita, otra más y otra y así  hasta que me quedo a oscuras en mi habitación en la más absoluta ceguera aunque cerca de mi coqueta bombilla aún luciendo su haz de vida propia, tan solo quebrada por capas opacas de insulsas tiras superpuestas.
          Que curioso, algo similiar nos ocurre con nuestra ESENCIA; Parece cubierta por un velo de temores y dudas, desconfianzas y deseos vanos, juicios, prejuicios, comparaciones, entretenimientos banales, pesimismo. No hay nada que conseguir, nada que acumular, nada que aprender. Solo sobra algo, solo quitar, solo reconocer, solo aceptar, solo no descartar que somos luz, somos ilimitados, no importa lo que hagas, ni lo que digas, ni lo que te pase. Solo lo que eres, solo SER. Todo es posible excepto dejar de existir. 

 
 
 

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