Archive for category Literatura

D|escritos

 
                            "Tú eres un tatuaje imborrable, una dolencia profunda en todo mi ser, quemadura total. Soy un desheredado del misterio, nómada sin caminos palpando como un ciego tu ausencia. Y así, con la fuerza de este instinto, retorno a tu origen" (Ansari)

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Ensual (Axis Mundi)

          Alma errabunda, tenue, huésped y compañera del cuerpo, ¿donde estas ahora?, pálida, rígida, desnuda, privada de los consuelos habituales.

          Desciendo, desciendo al cuerpo y veo la lombriz de mi espíritu alojada en mi vientre.
          Subo, subo en espiral hacia el motor del mundo huyendo, huyendo del mareo del mal de ser sola, tan sola entre las vísceras. Subo al latido, me alojo en su arritmia y descubro mi rostro de lombriz adherida a las válvulas y asciendo, sigo ascendiendo en busca de una razón que diera sentido a mi existencia, me deslizo en la tráquea, bloqueo las palabras, asciendo, resbalo.
          Hay un agua viscosa tras los ojos, resbalo y se me pegan imágenes de un mundo apenas insinuado, asciendo y al llegar a la cúpula descubro que sus paredes lisas, transparentes, vacías, tienen la textura carnosa de mi vientre. He bajado al espíritu he subido al instinto.
          La misma lombriz tensa el eje que mantiene erguida mi cintura. El nombre que le ponga ahora será el tuyo pero su nombre es el de aquellos que he amado, de aquellos que amaré, es todos y ninguno.
          El eje que mantiene erguida mi cintura me previene de ti, te crea a mi medida y asume el reto de ser muchos, de ser tantos que da la impresión que no cabrá en mi espíritu dentro de este cuerpo, que no cabrá este cuerpo dentro de mi espíritu, por eso muero un poco cada vez que te nombro y sin nombrarte apenas alcanzo a definirme.
          Mi vientre es quien pronuncia las sílabas secretas que se inscriben arriba en la cúpula. Mi existencia es señal de un fuego que arde eternamente en si mismo.
                                                                                                                                                       Chantal Maillard
 

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DESpecies

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Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda intimidad
          de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba
          sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros sino para la
          soledad ya cercana.
Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra que ya
          el lucero alivia.
Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
          entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
          noches y singladuras.
                                                                                                                                Jorge Luis Borges  

 

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Lazo mortal

 
                           Palabras emitidas por un pensamiento a modo de tabla del náufrago. Hacer el amor dentro de nuestro abrazo significó una luz negra: La oscuridad se puso a brillar. Era la luz reencontrada, doblemente apagada pero de algún modo más viva que mil soles. El color del mausoleo infantil, el mortuorio color de los detenidos deseos se abrió en la salvaje habitación. El ritmo de los cuerpos ocultaba el vuelo de los cuervos. El ritmo de los cuerpos cavaba un espacio de luz dentro de la luz.
                                                          
                                                                                 Alejandra Pizarnik, "Una muñeca de huesos de pájaro"

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La Divina Comedia

         – Maestro – dije -, aquellos que veo acercarse a nosotros no me parecen personas; ni sé que pueden ser, pues mi vista se hace inútil al contemplarlos.

         - La grave condición de sus dolores – me contestó el poeta – los encorva e inclina a tierra, según antes vieron mis ojos. Pero mira atentamente allí y distingue con la vista a aquel que viene bajo aquellas piedras; ahora puedes ver claramente cómo se golpean todos el pecho.

                                                                                                 El Purgatorio – Canto X 

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Hispania

             Esto se comentaba de nuestro hermoso país hace 2.000 años, su autor Marco Valerio Marcial un romano nacido en Bilbilis (Calatayud).  ¿Y Que nos queda?. ¿Que hemos hecho?. 

            “Escribo a Liciniano, desde Hispania. No podemos dejar de hablar del varón de la raza celtíbera, ni de la alabanza a nuestra Hispania. ¡Oh Liciniano! Verás, la alta Bilbilis, noble por sus caballos y armas, y al viejo Moncayo con sus nieves como canas, y al sagrado monte Vadaverón que tiene muchas quebradas. 

También el agradable bosque del delicado Broterdo, que hace las delicias de la feliz Pomona. Nadarás en la calma del Congedo y en los lagos de las Ninfas, para quienes obligarás tu cuerpo indolente en el pequeño río Jalón, que templa el hierro con su agua tan fría. Te gustará que haya animales mientras comes en las Vobercas; hendirás las tranquilas aguas del sereno Tajo, protegido por las sombras de los árboles, y aplacarás tu sed en la fuente cuyas divinidades protectoras son Darcenna y Nuta, con sus caudales que proceden de las nieves.

Pero cuando se presente diciembre con sus fríos y nieblas, podrás irte a descansar a las costas de Tarragona y de la Laletania. Allí podrás cazar y matar los gamos que han quedado prendidos en las finas redes, y los jabalíes, y con el caballo podrás coger a las astutas liebres, pero dejarás los ciervos para los campesinos. Cuando te sientes para comer en el bosque tendrás como compañeros alrededor del fuego al muchacho casi salvaje, llamarás al cazador y vendrá a hacerte compañía. 

Aquí nadie tiene toga, ni pieles con el distintivo de la media luna propio de los senadores, ni ropas teñidas de púrpura. No tenemos ninguna de las obligaciones que tiene la gente en Roma, con los clientes quejicas, ni con los mandatos de las viudas. No hay condenado que nos haga perder el sueño, sino que dormirás a pierna suelta toda la mañana.

  Que otro merezca la grande y poco saludable sabiduría: compadécete tú de los que se creen felices y disfruta del auténtico y sencillo gozo, mientras tu amigo Sura es alabado. La vida no pide de una manera desvergonzada lo que le falta. Con la fama ya tiene bastante”.

                                                                             Marco Valerio Marcial “Epigramas” 1.49

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