Madzubs

Ven, te diré en secreto a donde lleva esta danza.
 

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D|escritos

 
                            "Tú eres un tatuaje imborrable, una dolencia profunda en todo mi ser, quemadura total. Soy un desheredado del misterio, nómada sin caminos palpando como un ciego tu ausencia. Y así, con la fuerza de este instinto, retorno a tu origen" (Ansari)

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Contra|dicción

La fusión de dos personas en una dá como resultado dos medias personas. ¿Cual es tu TIR?

          En el borde de un instante el aire se torna denso, brusco. Buscas desde una esquina el epicentro de tu tiempo pero te inmovilizas y caes en un adverso abismo sin lugar. Pueril y acelerado es el desenfreno que invade tu ser pero rezumas cara coherencia, acaso caótico criterio bailado al son de unas lágrimas negras preñadas de engaño.  
          Según transmutas, el borde se hace menor, mínimo hasta dejar de existirte. Ahora gravitas sin referencias en anulada e impresa expresión, solaces lazos sin nudos, contra-dicción. El deseo se hace súplica en tu eneagrama; definición pírrica de tu impersonal personalidad, te encuentras navegando en las lindes del universo y no sé si estas para acariciarme lo que te acontezco. Sí eres, entonces méceme en tus suaves brazos y márcame sin dolor mi destino en el tuyo. 

  

                                                                             (Jan  Fikacek)

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Ensual (Axis Mundi)

          Alma errabunda, tenue, huésped y compañera del cuerpo, ¿donde estas ahora?, pálida, rígida, desnuda, privada de los consuelos habituales.

          Desciendo, desciendo al cuerpo y veo la lombriz de mi espíritu alojada en mi vientre.
          Subo, subo en espiral hacia el motor del mundo huyendo, huyendo del mareo del mal de ser sola, tan sola entre las vísceras. Subo al latido, me alojo en su arritmia y descubro mi rostro de lombriz adherida a las válvulas y asciendo, sigo ascendiendo en busca de una razón que diera sentido a mi existencia, me deslizo en la tráquea, bloqueo las palabras, asciendo, resbalo.
          Hay un agua viscosa tras los ojos, resbalo y se me pegan imágenes de un mundo apenas insinuado, asciendo y al llegar a la cúpula descubro que sus paredes lisas, transparentes, vacías, tienen la textura carnosa de mi vientre. He bajado al espíritu he subido al instinto.
          La misma lombriz tensa el eje que mantiene erguida mi cintura. El nombre que le ponga ahora será el tuyo pero su nombre es el de aquellos que he amado, de aquellos que amaré, es todos y ninguno.
          El eje que mantiene erguida mi cintura me previene de ti, te crea a mi medida y asume el reto de ser muchos, de ser tantos que da la impresión que no cabrá en mi espíritu dentro de este cuerpo, que no cabrá este cuerpo dentro de mi espíritu, por eso muero un poco cada vez que te nombro y sin nombrarte apenas alcanzo a definirme.
          Mi vientre es quien pronuncia las sílabas secretas que se inscriben arriba en la cúpula. Mi existencia es señal de un fuego que arde eternamente en si mismo.
                                                                                                                                                       Chantal Maillard
 

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Amenizaje

          Cuatro serpientes deslizándose de arriba abajo por una cueva sin ningún motivo aparente. No para comer. No para hacer el amor…………                                            Deslizándose simplemente.


          Hace tiempo un hombre de aires extraños se presentó ante una multitud reunida en un inmenso local de copas de una gran ciudad. La gente no hacía más que beber en un ambiente irrespirable cargado de humo, sin ventilación y ruidos que hacían estremecer la piel de sus moradores. El alcohol corría veloz entre la sangre allí concurrida provocando la hilaridad de unos cuerpos eufóricos y distendidos. Olía a felicidad etílica de sudores jóvenes sin aroma ni sabor. El aire era ingenuo y resultaba fácil alienar y alinear mentes en ese momento tan disipadas y frágiles.

          Sin pensarlo, nuestro misterioso hombre saltó ágil a una gran tarima de madera levantando sus manos para hacerse notar entre los asistentes y asistidos. Era tal su paupérrima apariencia y perfil místico que pronto captó la atención de las personas que hasta ese momento solo bebían y bailaban despreocupadas. En ese instante el local enmudeció, la música dejó de oírse y un silencio cómplice se apoderó de una sala cubierta de sudorosas almas, curiosas a la vez ante el espectáculo que sin pretender estaba a punto de comenzar.

          Nuestro hombre abrió un viejo bolso, ennegrecido por el uso, del que sacó dos vasos para enseñar al público y acto seguido los dejó sobre una mesa vacía junto a el. Casi al mismo tiempo de los bolsillos de su roída chaqueta salieron dos envases llenos de un líquido transparente y cristalino.

          A la vez que vertía al unísono el líquido de los dos envases sobre los vasos expuestos en la mesa, de su boca empezó a salir un viscoso gusano de patas vigorosas y aspecto repugnante. Una vez sito el vermiforme ser en su mano, dijo:

          “-En uno de los vasos que estáis observando solo hay agua, el otro esta lleno de alcohol puro sin diluir-“, fijaros como se comporta el gusano en los dos vasos-“

          Una vez el gusano en el vaso de agua, empezó a deslizarse por su pared lateral hasta alcanzar el borde exterior escapándose de un ahogamiento cierto y seguro. A continuación nuestro hombre cogió el gusano y lo expuso en el vaso lleno de alcohol y en cuestión de segundos el gusano se desintegró a la vista de todos, desapareciendo del vaso.

          “-Que pensáis-“, dijo el hombre en un tono de expectante curiosidad.

          Uno de los asistentes comentó muy animado “-Ves, a mi lo que me parece es que cuanto más bebes menos gusanos tienes-“. La réplica no se hizo esperar y desde el otro lado de la sala, el hombre de la tarima con una plácida y decidida voz dijo:

          “-La naturaleza es sabia al permitir salir al gusano del agua, El alcohol en cambio no tiende concesiones. Es bueno tener gusanos porque nos enseñan a estar vivos y ser nosotros mismos con todas nuestras miserias y fracasos, tomamos así conciencia de nuestra realidad y nos miramos en profundidad aprendiendo a conocernos. Solo somos la suma de las opciones que tomamos. Con el alcohol desaparecen los gusanos pero la euforia nos desnaturaliza, nos enmascara convirtiéndonos en esclavos de una falsa felicidad mero diseño, los problemas solo parece que desaparecen, mientras tanto acrecentamos la distancia entre lo que verdaderamente somos y hacia donde nos pretendemos dirigir. No hagáis  desaparecer vuestros gusanos bebiendo soluciones que distorsionan en pérfidas dosis vuestra propia existencia.-“

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Maha Ganapati Mool Mantra

Decide que puede hacerse y se hará, y entonces hallarás la manera.

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A|fluencia, In|fluencia, Con|fluencia

          Sí no esperas lo inesperado, no lo encontrarás, pues es penoso y difícil de encontrar (Heráclito)

          Deslucía con su asistencia los eventos con su transgresor oportunismo asocial, aún así, su presencia se ilustraba como imprescindible al contar con un cortejo de fieles seguidores afines a su indisciplinar método. Su comportamiento en foros culturales se tornaba trágico al descubrirse ante un atónito público entre pinceladas de misantropía enmascarada y balbuceos de teóricas ideas inductistas aún no conocidas.  
          Dedicaba su tiempo, como exegeta "free-lance", a interpretar incunables que a nadie interesaban. Su desprecio por los hombres era tal, que escribía de forma inteligible para que nada fuera entendido por nadie. En sus conceptuales fundamentos, la humanidad era hipócrita, obtusa y cruel aunque como consecuencia de su cinismo siempre muy sincero se dejaba ver como salvador de almas y mercenario de causas perdidas.
          De nombre Heráclito, era hijo de Blisón, o según algunos, de Heración, fué efesino (de Efeso, Turquía) y floreció hacia la olimpiada LXIX, allá por el siglo VI. A.C. Sentía las cosas muy "elevadamente", hombre espiritual como consta en sus escritos, donde dice: "Para las almas, muerte hacerse agua, para el agua, muerte hacerse tierra. Pero de la tierra se hace agua, del agua el alma". Apodado como "El Oscuro", muy pronto comenzó a desvincular su existencia con el mundanal ruido, desconectandose socialmente para convertirse en un anacoreta en su tiempo. Sus teorías, siempre adscritas al fuego tenían el común denominador del incesante fluir de la naturaleza, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, nada permanece, decía con pasmosa rotundidad.
          Dejó el testigo a toda una generación de filósofos a los que despejó el camino de la reflexión y la autocrítica desde el propio género humano pagando su precio por ello pero no las consecuencias.

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Codicia

            Para descender en nosotros mismos, no es necesario elevarnos primero.
(Petrus Jacobus Joubert)

            Abrazados por la sombra de riquezas estériles, hacen de su vida un vacío de infelicidad y desazón. Respiramos el aire junto a un ejercito de desarrapados vivientes que se despiertan al calor del vil metal sin percibir como multiplican su desdicha a la par que aumentan sus sombrías ganancias de lujos horteras. Su codicia es un insulto a la pobreza y al sufrimiento de la escasez. Enjutos, simples y tristes buscadores de fáciles placeres paridos desde el convencimiento del sin esfuerzo y la inmoralidad, navegan sin rumbo hacia el abismo de una avaricia desbocada sin medida.
            La manifiesta rebeldía irracional que late en nuestros corazones, debería lanzar profundos exabruptos ante lo que está pasando. Estas calamidades andantes, salpican de mierda el noble estatus de una humanidad con pretendida y anhelada solidaridad. Parece obligado un estímulo biológico, una pulsión colectiva ante el parásito social al que nos enfrentamos para acabar con esta ruin lacra que fusila la confianza en el genero humano. 
            Es trabajo de la sociología, la neurociencia y la psicología comprender y corregir los mecanismos que conforman tan débiles, dañinas y dañadas estructuras mentales, mientras tanto, suplicar que no estemos ante una pandemia provocada por estos codiciosos chupadores de tesoros a la vez que desdichados manipuladores del valor de su propia realidad y a veces de la nuestra. 

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Con+ción

                 Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras, o deja que me calle (Samuel Beckett)

                 Recogiendo los trozos de una celosa memoria vivida, se aventuró en los inciertos confines ante  la interpretación de su circunstancial realidad. Aquella noche, junto a ella, pensaba que era el momento de abrir su corazón al latir del mundo. Nunca pensó que ese instante pudiera llegar, pero aquella singular mujer, persuasiva, constante y voraz estaba minando las ya estrechas fortalezas de un hombre con deseos de reencontrarse con todos, con todo y reeditar así una vez más las páginas del libro de su vida.
                 Largas conversaciones al amparo de certeras noches en garitos destartalados, fueron las detonantes de ese rutilante despertar. Hablaban con desmedido deseo, sin horma ni medida. Devoraban su ansiedad de comunicación entre miradas sin límites, sin tiempo, eternas, lascivas. Los sensuales acercamientos por contacto entre sus ávidas carnes aceleraban el fluir de sonoras palabras y rimas dialécticas acompasando pensamientos e ideas. A su alrededor se formaba una orla de impenetrabilidad imposible de traspasar, nadie podía estar ahí, tan solo se dibujaba el olor de una foránea fragancia de hechizo e intimidad.
                 Entre ellos concentraban energías imposibles que luego fundían y liberaban por doquier provocando perplejidad y confusión entre los que les observaban. Se exhibían sin recato buscándose permanentemente. Su extremada polaridad, dados sus diferentes orígenes, vestía la relación de exóticos ramalazos estéticos. Su refinado gusto ante las formas y los modos, engrandecía el talante más asocial, descuidado, casi excéntrico de ella, puro caos aunque revestido de una coherencia intelectual insultante. A veces se hacían necesarios largos silencios para engullir semejantes torrentes de imaginación oral ordenadamente expresada y de aplastante profundidad. 
                 A la llegada del amanecer retornaban a sus dolidos cuerpos, sufrientes de horas sin sueño, música y alcohol, el epílogo lo ofrecían las paredes de una nutrida habitación donde compilaban con exquisito detalle lo intensamente vivido. Por fin, la pasión del amor les cubría en su halo, licuándolos hasta exprimir el delicioso placer de su extenuante atracción.
 

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Ataraxia

                "El talento se forma en la quietud, el carácter en el torrente del mundo."
Johann Wolfgang von Goethe.

                Aquel singular ser buscaba afanosamente su ataraxia particular, le habían enseñado desde muy niño la máxima; "Nada es mas" y esa estética escéptica de la vida le acompañó a lo largo de toda su existencia.
                Cuando apenas tenía uso de razón, comprendió el significado de los demás, el acercamiento desde las intenciones, la manipulación, las claves de los sentidos, los intérpretes, el gran engaño de lo social. Pronto se liberó de dogmas e imperativos doctrinales haciéndose docto desde la observación, la quietud y el silencio activo. 
                Con frecuencia leía a los griegos y enseguida se identificó con las corrientes más transgresoras de la época helenística, bebía de la filosofía epicúrea y a la vez solucionaba los problemas del conocimiento mediante la suspensión del juicio (epojé). Mantenía su mente en suspenso sin afirmar ni rechazar nada como paso obligado para alcanzar esa imperturbabilidad y serenidad mental tan ansiada. Aquellos viejos tropos de Enesidemo y Sexto le sirvieron para adecentar su azotea y llegar al des-conocimiento como intencionado objetivo a su hedonismo intelectual.
                Fue mecido por el paso del tiempo a base de placeres cinéticos, desapareciendo los dolores del alma tan perturbadores entre sus iguales. Tejió un envoltorio de coherencia dialéctica para al final concluir en la esencia del pensamiento existencial donde la responsabilidad más grande del individuo siempre fue el desear ser el mismo que uno es realmente.
                Años después lo encontré a miles de kilómetros hablando para otros, observé a embelesados oyentes ufanos ante el susurro de una suave corriente de aire limpio humanista capaz de transformar a los hombres sin apenas hacerse notar. Sentí un dulce escalofrío ante esa cercanía desde la distancia pero mi corazón me insinuó que debía seguir mi camino. 

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